viernes, 18 de enero de 2008

Una sinfonía para la luz y el sonido




A este espacio le fue instalado un sistema que permite admirar más de doce millones de tonalidades que se proyectan en cuatro edificios y que se acoplan a distintas melodías.



Nilsa Gulfo
Fotos: Armando Sánchez


La Plaza Bolívar de Mérida fue durante mucho tiempo, casi trescientos años, el espacio urbano más importante de la ciudad. La Plaza Mayor, como se le llamó hasta comienzos del siglo XIX, dictó las pautas para la ubicación de los poderes públicos, eclesiásticos y hasta económicos. El lugar fue en su momento potrero, asentamiento de bestias, mercado y hasta plaza de toros. Así fue hasta 1895 cuando por decreto, y a raíz del traslado a Venezuela de los restos del Libertador Simón Bolívar, se decidió que todas las plazas principales de los pueblos y ciudades del país, le rendirían homenaje al Padre de la Patria.
Como cuenta el escritor Christian Páez Rivadeneira, en su libro La Plaza Mayor, el origen francés del modelo de plaza-jardín con el monumento centralizado , fue asumido por todos los países hispanos, después de concluido el período de la dominación española. Es allí cuando se vuelcan hacia la cultura neo-clásica francesa, de donde se toma el concepto de I`embellissement urbano.
Es ese estilo afrancesado, que combina con los cuatro edificios centrales con sus dotes neobarrocos, lo que la hace atractivo este espacio público, convertido en sitio de visita casi obligado, para quienes llegan a la ciudad.
Ahora la famosa Plaza Bolívar tiene un aditivo. Un sistema de iluminación único en el país y que forma todas las noches una sinfonía de luz y sonido. Este hermoso espectáculo se logró gracias a la instalación de de un sistema que utiliza una alta tecnología para irradiar, en los edificios más importantes del casco central, cantidad de colores que varían de acuerdo a cada pieza musical.

De varios lados


Iluminación de Estado Sólido (LEDs), es el nombre y según palabras del arquitecto Pablo Rodríguez como promotor de la obra, es un tipo de tecnología, que es la segunda vez que se utiliza en Latinoamérica. Perú fue el primer país en asimilar esta experiencia. La particularidad de este tipo de iluminación, además de emanar tonalidades que van desde el violeta, verdes, amarillos y lilas, entre otros, es su durabilidad y ahorro de energía.
El ensamblamiento de toda la estructura se hizo con aportes de varios países. Rodríguez describió como de Dinamarca se trajeron los tres robots o lámparas especiales que combinan los colores, de Australia vinieron los controladores del sonido, de Estados Unidos se trajo la iluminación especial que tiene la estatua ecuestre de El Libertador y de Canadá son los dispositivos de Iluminación en Estado Sólido.
Con respecto a la autoría del proyecto, financiado en su totalidad por la Gobernación del Estado Mérida, se trata del artista venezolano Duillo Passariello, quien se ha especializado en iluminación escenografica y ha trabajado en varios proyectos en Europa relacionados con la revitalizacion de ciudades, a través de el uso correcto del alumbrado público. En la actualidad se le reconoce altamente su participación en la iluminación de puentes en la ciudad de Dublín, Irlanda, con la misma técnica del LEDs.

Los beneficiados

La instalación de este sistema requirió un largo trabajo, de meses, en la estructura de la Plaza Bolívar. De hecho el piso, las fuentes, las bancas y otras áreas fueron remozadas por el proyecto, cuyo costo total bordeó los 1.8 millardos de bolívares.
Aún cuando el trabajo de transformación de la Plaza Bolívar se aprecia en el día, el espectáculo de luz y sonido se debe disfrutar en la noche. Mientras la hermosa Catedral de Mérida, el Palacio Arzobispal, el Museo Arquidiocesano y el Palacio de Gobierno van cambiando de tonalidades, por efectos de la luz, diferentes melodías van dando las señas para que la sensación sea más agradable.

Otros matices en Bailadores

La iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria, ubicada en la población de Bailadores, fue la privilegiada en esto del sistema LEDs. Este lugar se convirtió en la primera experiencia en Venezuela. Con la misma tecnología y con los mismos elementos de los colocados en la Plaza Bolívar de Mérida, sólo que con la modestia del caso, este templo admira a los pobladores y visitantes todas la noches, cuando tras melodiosas notas musicales, proyecta cantidades de colores sobre la hermosa estructura. Este regalo vino específicamente a esta iglesia, porque muy pronto será elevada a Santuario Diocesano. La expectativa de las autoridades de la Corporación Merideña de Turismo (Cormetur) es que los turistas volteen más aún sus miradas a sitios como Bailadores.