sábado, 24 de mayo de 2008

Alberto Arvelo abre una nueva puerta






El éxito a este enamorado de Mérida, le llegó hace rato. La lluvia de reconocimiento ha sido proporcional a al esfuerzo que ha hecho para lanzar producciones que le han valido grandes reconocimientos. Ahora lanza al ruedo uno de sus mayores orgullos: Cyrano Fernández.


Por: Nilsa Gulfo

Fotos: Armando Sánchez


Nuevamente Alverto Arvelo entra por la puerta grande. Su nueva producción Cyrano Fernández ya tienen sobre sus hombros excelentes críticas. Un trailer en You Tube le ha dado la oportunidad a sus fanáticos de ver un abreboca, antes de lanzar esta producción a las salas de cines del país. Ya en el mes de noviembre, durante el Festival del American Film Institute(AFI), en Los Ángeles, los expertos miraron con buenos ojos al producto cinematográfico de este merideño.

Es en ese proyecto que el joven cineasta tiene puestas sus esperanzas actualmente. La sensación es diferente cuando habla de esta película, aunque siente el mismo cosquilleo que cuando lanzó a la palestra publica Una Vida y Dos Mandado o cuando el público alabó su trabajo como director en Una Casa con Vista al Mar.

Cyrano Fernández, película basada en la famosa obra Cirano de Bergerac, del poeta y dramaturgo francés Edmond Rostand, , representa algo distinto en la vida de Alberto Arvelo. Rompe los esquemas hasta ahora manejado por este cineasta y apuesta a una historia que conjuga el amor y la violencia, “es una nueva puerta que abro en mi universo. Es una película de mucho ritmo, de mucha fuerza y muy intensa”, asegura.

La distancia que coloca Arvelo entre esta película y las que ha hecho antes, radica principalmente en la trama que se maneja. Esta nueva experiencia-como dice- lo coloca frente a una historia muy profunda que habla de lo que realmente queremos ser y no somos. “Damos a entender con mucho respeto que los barrios representan una identidad latinoamericana, el barrio no es sólo violencia, es convivencia, relación humana, calor humano. Los barrios adentro son lugares llenos de afecto, ávidos de superación y con ganas de contar su propia vida, que a veces llega al punto de lo conmovedor”

Aún cuando la historia personal de Arvelo cuenta que vivió en Caracas hasta los dos años, ha mantenido con esta ciudad una estrecha relación. Esa relación permitió que siempre estuviera entre sus planes rodar una película en un barrio de Caracas. Así lo hizo y escogió a San Miguel en la Cota 905 para darle vida a Cyrano Fernández. En este escenario se rodó el 80 por ciento de la película, mientras que el resto se hizo en Petare.

Este cineasta tiene su propia opinión acerca de los barrios de Venezuela. Esto justifica en gran medida su interés por revivir una historia que fue creada originalmente en un contexto muy diferente a Caracas. En esta oportunidad Alberto Arvelo asegura que quiere, con esta película, mostrar que un barrio es una cosa totalmente diferente a lo que piensa el común de la gente. “quiero tratar de reflejar a estos sitios con toda su fuerza, con su belleza visual, considerándolo un lugar hermoso, no un lugar caótico, considerándolo además un centro urbano creativo, no un centro de violencia”.

Un amor de vieja data

Arvelo confiesa ser muy pésimo para recordar fechas, de allí que cuando trata de rememorar algún año en específico para enmarcarlo en su historia profesional, no gasta esfuerzo. Sin embargo cuando cuenta de sus inicios en el mundo del cine lo describe con facilidad y con emoción. No sabe el año, pero si recuerda al detalle como de niño se interesó por hacer películas. En sus aventuras contó muy de cerca con la ayuda de sus amiguitos y un primo que finalmente decidió ser biólogo. Todavía guarda aquellas películas que filmaban con una cámara de video súper 8 y que contaban fantásticas aventuras. A Arvelo no se le hacía cuesta arriba hacer los guiones para contar una historia, era el quien las escribía y entre todos buscaban los vestuarios y los escenarios. “Ese juego se convirtió en algo serio y gracias a Dios no he dejado de jugar”, asegura.

La historia no lo separó del arte. Pasó toda su infancia, desde los 9 a los 17 años, como miembro de la Orquesta Infantil y Juvenil de Mérida, desde allí conoció el mundo musical, pero también le dio pie para hacer la película en el 2005 “Tocar y Luchar”. Ese film- asegura- movió muchas venas porque dio a conocer uno de los proyectos más importantes que tiene el país: El Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela y su impacto en los niños y en los jóvenes.

Luego de esa experiencia dentro de la música y sin ninguna intención de dejar su pasión decidió estudiar en la Universidad de Los Andes Historia del Arte. Además, como el mismo los confiesa, se “tragó” cuanto libro de cine se le atravesaba en su camino. Esto lo convirtió no sólo en un amante del tema del cine, sino en conocedor autodidacta de ese mundo.

Candelas en la Niebla fue su primara película, la dirigió en 1988, cuando tenía apenas 22 años. En esta primogénita mostró las luchas políticas de 1921 cuando el General Juan Vicente Gómez gobernaba el país. Asegura que esta experiencia le dio una lección de vida: “cuando la terminé supe que no sabía nada de cine”.

Con esa primera experiencia y con la noción de que, para hacer algo hay que prepararse, se fue a Estados Unidos y luego a Canadá a realizar talleres sobre dirección cinematográfica.

A su regreso, la amistad con el empresario merideño Alexis Montilla, lo llevó a ayudarlo en el concepto del parque temático “La Venezuela de Antier”. En medio de ese compromiso, el amigo le fue contando la historia de su vida y todas esas experiencias que, según Arvelo, valían la pena llevarlas a una película. Fue cuando nació en 1997 la idea de hacer Una Vida y dos Mandados, inspirada en la vida de Montilla. Con esta producción ganó cantidades de galardones y participó en importantes festivales. A esta película- asegura Arvelo- le debe mucho. Antes en 1993, había probado suerte con La Canción de la Montaña.

En el 2003 y en una coproducción entre Venezuela, España y Canadá dirige Una Casa con Vista al Mar. El reconocimiento se repite en esta oportunidad y obtiene premios en Cuba, Oslo, Miami, Manila, entre otros. Un año después, un nuevo film le demuestra que el camino que estaba siguiendo era el correcto. Habana, Havana se estrena con buen augurio y retiene premios importantes como en el Festival de Cine de Mérida, Festival de Cine en Trieste, Italia, Festival de Cine de la ciudad española de Valladolid, entre otros varios.

Pero Alberto Arvelo no sólo ha hecho películas. En el 2002 fue invitado por Televen para producir una miniserie llamada Los últimos y además ha producido varios productos para la Escuela de Medios Audiovisuales de la Universidad de Los Andes, de donde es profesor de la cátedra Dirección de Cine.

Hablando de inspiración

Alberto Arvelo tiene una especie de refugio al lado de la casa de sus padres en Mérida. Es un pequeño estudio donde lo que más resaltan son los afiches de todas las películas que ha dirigido. Allí pasa parte de su tiempo, mientras está en Mérida. Hurgando y trabajando en alguna historia que a lo mejor pasa a ser película. Allí reflexiona hacia donde quiere llegar la próxima vez que se involucre en un proyecto. Desde allí está igualmente pendiente de las cuestiones familiares y cotidianas, como llevar a su hijo de ocho años al karate o buscar en el trabajo a su esposa.

En suma, hay muchas historias que le gustaría contar, pues según dice, un guionista se inspira con cualquier detalle. “Hay algo que se llama fuego inicial que puede ocurrir en cualquier lugar, en una cola en al banco, cuando vas en el carro y ves a una persona cruzando la calle, por allí puede aparecer una interesante historia”. No obstante asegura que tiene una lista de películas que le gustaría hacer, pero cada una llega en el momento oportuno. Aclara-sin embargo-que sus producciones no se alejaran de lo humano, de las cosas que son comunes a todos los hombres de este planeta como son los sueños, la soledad, los recuerdos, los anhelos.

Edgar Ramírez: El Gran Cyrano

Ya Edgar Ramírez conoce el éxito. Cantidades de veces ha demostrado su talento actoral y eso lo ha llevado a codearse con las luminarias de Hollywod. Su nombre empieza a sonar en importante producciones cinematográficas a tal punto que el encontrarlo para esta entrevista requirió de la magia de Internet.

Tras un puente, construido por Alberto Arvelo, se logró dar con el paradero de Edgar Ramírez. Estaba en Miami en cuestiones de trabajo. A pesar de la apretada agenda , tuvo tiempo para conversar con Estampas Andinas y hablar de su papel en la película Cyrano Fernández.

Alberto Arvelo lo describe como un actor con un inmenso talento y una enorme perseverancia. Es en el en quien recae el drama de la película, a pesar que comparte roles con la actriz Jessica Grau y Pastor Oviedo, quienes forman parte de ese triangulo amoroso concentrado en Cyrano.

El currículo de este actor es largo. Ya lleva tiempo en el medio y ha logrado consolidarse como un talento. Sus inicios se remontan al 2002 cuando apareció en la telenovela Cosita Rica. Desde allí despunto su carrera actuando en importante películas venezolanas como Punto y Raya, la cual representó a Venezuela en los premios Oscars en 2004. Un año después ya estaba respirando aires hollywodenses con una actuación especial en la película Dominó. En 2007, su año de gloria, participó como villano en Ultimátum, interpretando a un asesino que persigue a Matt Damon.


Entrando a un barrio

En Cyrano Fernández, Edgar Ramírez lleva la batuta. Es un personaje lleno de fuerza , astuto y capaz de llevarse a cualquiera por delante con tal de cambiar las cosas en su barrio. Una especie de héroe que, por un defecto físico, es rechazado por la sociedad. Su refugio es la poesía. Pero en esta película Ramírez no sólo es la figura principal, también cumple rol de productor. Tras una corta entrevista, este actor y también comunicador social, resaltó el esfuerzo puesto en esta nueva película venezolana.

Que significado tiene para ti trabajar con un director como Alberto Arvelo?

-Ha significado completar uno de los más preciados sueños que tuve desde el principio de mi carrera. Beto ha dirigido varias de las películas que más me han conmovido...y ahora tengo el privilegio de protagonizar una de ellas.

Que identificación tienes con el personaje de Cyrano?

-Me identifique en la medida en la que me acerqué a el e intenté entrar en su piel. No creo que haya sido un personaje escrito para mí, ni me gusta que los personajes que realizo sean a la medida, pues me parece aburrido y poco estimulante. Encontré con Cyrano una gran coincidencia en la forma como asumimos el incontenible caudal del amor y su enorme apasionamiento por las cosas en las que cree-

Que significa actuar en una película que toma como escenario un barrio de Caracas?

- Para mi significó cambiar para siempre la forma de ver mi país. Fue una experiencia que me permitió ver como en medio de tanta adversidad puede siempre haber espacio para una sonrisa. Como en medio de tanta carencia e injusticia, haya espacio para la esperanza y la poesía-

Profesionalmente como consideras esta oportunidad?

Este ha sido un personaje que me ha fortalecido mucho como actor, una de las experiencias actorales más completas e intensas que he tenido. Ha sido una valiosísima oportunidad.